Elegir el sitio es la primera decisión grande de una boda, y condiciona todo lo demás: el número de invitados que caben, el formato del banquete y hasta cómo se monta la cocina. Estas son algunas de las haciendas de Sevilla y provincia donde ya hemos dado servicio.
Trabajamos allí donde nos llaméis. Este recinto es uno de los muchos en los que hemos dado servicio, pero no tenemos exclusividad en él ni somos su catering oficial. Damos servicio en cualquier finca, hacienda o espacio de Sevilla y provincia que permita montar la cocina.
Si vuestro sitio no aparece en esta web, contádnoslo igualmente: lo habitual es que podamos trabajar en él.
Haciendas donde hemos trabajado
Hacienda Majaloba
La RinconadaNueve espacios entre jardines y naves cubiertas, junto al Guadalquivir.
Hacienda Villanueva del Pítamo
Dos HermanasCasi dos hectáreas con jardines, patio de naranjos y salones cubiertos.
San Juan del Hornillo
Dos HermanasHacienda olivarera del siglo XVI, a 15 km de Sevilla.
Hacienda San Luis de Mejina
EspartinasAlmazara del siglo XIV en el Aljarafe. También llamada Hacienda Mejina.
Monasterio Montecarmelo
Sanlúcar la MayorIglesia mudéjar y jardines, con salón para unos 600 comensales.
Qué mirar en una hacienda antes de cerrarla
Cuando visitéis un recinto, además del encanto conviene fijarse en cosas que luego condicionan el servicio y que casi nadie pregunta:
- Si tiene cocina equipada o no. Es lo que más cambia la planificación. En un espacio sin cocina se puede trabajar perfectamente, pero hay que llevarla y preverlo desde el presupuesto.
- Acometidas de luz y agua, y dónde están. Una estación de showcooking necesita corriente donde va montada, no a cuarenta metros.
- El acceso para el género. Si el camión no llega cerca, el montaje se alarga y eso se nota el día del evento.
- Zonas de sombra y plan B de lluvia. En Sevilla lo primero es innegociable de mayo a septiembre.
- Cómo se reparte el espacio. Un jardín con varias zonas pide cóctel; un salón alargado pide mesas.
Cómo trabajamos en un recinto que no conocemos
Lo primero es visitarlo. Conocer el sitio de antemano cambia por completo la planificación: dónde se monta la cocina, por dónde entra el género, cuánto se tarda en montar y qué elaboraciones tienen sentido en ese espacio.
Si ya tenéis recinto elegido, decídnoslo cuando nos escribáis. Y si aún estáis mirando, os podemos orientar sobre qué implica cada tipo de espacio.
