loader image

Canciones para una boda: guía por momentos

La música de una boda se decide casi siempre tarde y con prisa, y es una de las pocas cosas que todos los invitados van a percibir de principio a fin. Este es un repaso por momentos, que es como conviene pensarla: no como una lista, sino como una secuencia.

Entrada a la ceremonia

Es el momento con más carga emocional y el que menos margen tiene: dura lo que dura el pasillo. Necesita algo reconocible desde el primer compás.

  • Canon en Re — Pachelbel
  • Ave María — Schubert
  • A Thousand Years — Christina Perri
  • Marry You — Bruno Mars, en versión instrumental
  • Here Comes the Sun — The Beatles
  • La vida es bella — Nicola Piovani

Consejo práctico: si la entrada es larga, elegid una pieza que crezca. Si es corta, una que arranque fuerte desde el segundo cero.

Firma y salida

La firma es un rato muerto: hacen falta dos o tres minutos de música que no compitan con lo que pasa. La salida, en cambio, pide alegría inmediata.

  • Signed, Sealed, Delivered — Stevie Wonder
  • Don’t Stop Me Now — Queen
  • Bailando — versión instrumental o de cuerda
  • Viva la vida — Coldplay
  • La Bamba — Ritchie Valens

Cóctel y aperitivo

Aquí la música es fondo, no protagonista. Tiene que permitir conversar. El error clásico es poner el volumen de la fiesta durante el aperitivo y obligar a todo el mundo a gritar.

Funcionan bien el jazz suave, la bossa nova, el soul clásico y las versiones acústicas de temas conocidos. Si hay música en directo, un dúo de guitarra y voz o un saxo resuelven perfectamente.

Banquete

Durante la comida, lo mismo: presencia baja y nada que llame demasiado la atención. Es el momento de las listas largas y homogéneas.

Un detalle que se agradece: bajar la música por completo durante los discursos. Parece obvio y falla constantemente.

El primer baile

La elección más personal de todas. Solo dos recomendaciones técnicas:

  1. Comprobad la duración. Cuatro minutos y medio bailando solos delante de 150 personas es mucho más largo de lo que parece. Se puede cortar la canción.
  2. Escuchadla entera antes. Más de una pareja ha descubierto en pleno baile que la letra del segundo estribillo hablaba de una ruptura.

Clásicos que siguen funcionando: At Last de Etta James, Can’t Help Falling in Love de Elvis Presley, Perfect de Ed Sheeran, Thinking Out Loud, Todo de ti de Rauw Alejandro para quien quiera romper el molde.

Fiesta

El objetivo aquí es uno: que no se vacíe la pista. La regla que mejor funciona es alternar generaciones. Tres temas actuales, uno de los ochenta, uno que conozcan los abuelos, y vuelta a empezar.

Y guardad dos o tres cartuchos seguros para cuando la pista flojee: en España casi siempre funcionan las sevillanas, Paquito el Chocolatero y cualquier cosa de Camilo Sesto.

Los cinco errores que más se repiten

  1. Playlist sin probar. Escuchadla entera antes, seguida, para detectar cambios de volumen bruscos entre canciones.
  2. Solo música de los novios. La boda tiene invitados de tres generaciones.
  3. Volumen alto en el aperitivo. Impide justo lo que la gente quiere hacer.
  4. No prever los tiempos muertos. Firma, cambio de espacio, cortes de la tarta: todos necesitan música.
  5. Dejarlo al azar. Un DJ que no conoce a los invitados necesita indicaciones. Dádselas.

Coordinar música y servicio

Esto se pasa por alto casi siempre y marca la diferencia entre una boda que fluye y una que da tirones: la música y el servicio de mesa tienen que ir sincronizados.

Si el postre sale mientras arranca el primer baile, o si la barra libre abre antes del brindis, el ritmo se rompe. Merece la pena sentar diez minutos al responsable del catering, al DJ y al fotógrafo con el mismo cronograma delante.

En Catering Piegallo trabajamos con ese cronograma cerrado antes del día, precisamente para que estos encajes no se improvisen. Damos servicio en Sevilla y provincia para celebraciones de 50 a 800 invitados.

Si estáis cerrando los detalles de vuestra boda, escribidnos y lo vemos juntos.

Bodas de oro: qué son y cómo celebrar los 50 años de casados

Medio siglo de matrimonio. En una época en la que casi nada dura cincuenta años, las bodas de oro se han convertido en una de las celebraciones familiares que más ilusión genera. Y en una de las que peor se organizan, porque casi siempre se plantea desde lo que quieren los hijos y no desde lo que quiere la pareja.

Qué son las bodas de oro

Las bodas de oro celebran 50 años de matrimonio. Es el aniversario más celebrado de todos los altos, por una razón sencilla: es el primero al que llega un número significativo de parejas todavía con energía para disfrutarlo.

El oro simboliza lo que no se oxida ni pierde valor con el tiempo. La metáfora es evidente y por eso ha sobrevivido siglos.

Cuándo son exactamente

A los 50 años de la fecha de la boda. Ni de la pedida ni de la primera cita: de la boda. Puede sonar obvio, pero cuando hay dos ceremonias —civil y religiosa en fechas distintas— la familia acaba discutiéndolo.

Si es vuestro caso, la solución práctica es la que menos discusión genera: celebrarlo en la fecha que la pareja considere su aniversario. Son ellos quienes llevan cincuenta años contándolo.

Los aniversarios, en contexto

Años Aniversario
25 Bodas de plata
30 Bodas de perla
35 Bodas de coral
40 Bodas de rubí
45 Bodas de zafiro
50 Bodas de oro
60 Bodas de diamante
70 Bodas de platino

Cómo se celebran

Renovación de votos

La fórmula más habitual. Suele hacerse en la misma parroquia donde se casaron, si sigue en pie, y es un acto corto y muy emotivo. En el caso civil, algunos ayuntamientos ofrecen ceremonias simbólicas.

Comida o cena familiar

El formato que nunca falla. A los 50 años de casados, la mayoría de las parejas prefiere reunir a los suyos antes que una fiesta multitudinaria.

Fiesta sorpresa

Funciona, pero con una advertencia: aseguraos de que la sorpresa les gusta. Hay gente a la que le encanta y gente a la que le incomoda profundamente ser el centro de atención sin haberlo elegido. Conocéis a vuestros padres mejor que nadie.

Ideas que suelen funcionar

  • Recrear la foto de la boda. Misma pose, mismo encuadre, cincuenta años después. Es el detalle que más circula por el grupo de familia.
  • Un libro de mensajes con cartas de hijos, nietos y amigos. Se lee después, con calma, y dura más que la fiesta.
  • Recuperar la música de su época, en concreto la de su boda si alguien la recuerda.
  • Proyectar fotos de las cinco décadas durante la comida, en bucle y sin sonido.
  • Un plato de su menú original. Si alguien conserva la minuta, es un golpe de efecto.

Lo que hay que tener en cuenta al organizarla

La pareja suele rondar los setenta y muchos, y sus invitados también. Eso condiciona más de lo que parece:

  1. Duración contenida. Cuatro horas es una celebración; ocho es una prueba de resistencia.
  2. Accesibilidad. Comprobad escaleras, baños y aparcamiento en persona, no por teléfono.
  3. Nivel de ruido. Si la música impide conversar, habréis eliminado justo lo que la gente ha venido a hacer.
  4. Menú adaptado. Texturas cómodas, raciones razonables y atención a las restricciones médicas, que a esa edad son mayoría.
  5. Horario. Una comida suele funcionar mejor que una cena.

El menú

Para unas bodas de oro no hace falta una carta arriesgada. Funciona mucho mejor la cocina reconocible bien ejecutada: producto bueno, elaboraciones clásicas y un servicio atento.

Merece la pena avisar al catering con antelación de todas las alergias, intolerancias y dietas médicas. En este tipo de celebración no son la excepción, son la norma, y un servicio que lo tiene previsto evita apuros.

Si estáis organizando una

En Catering Piegallo damos servicio a celebraciones familiares en Sevilla y provincia, desde grupos reducidos hasta 800 invitados, con menús diseñados según lo que necesite cada mesa.

Contadnos la fecha y cómo la imagináis y preparamos una propuesta: hablemos.

Los dulces más típicos de Sevilla, por temporada

La repostería sevillana no se entiende sin dos cosas: los conventos y el calendario. Casi todos los dulces que siguen vivos hoy nacieron entre esas paredes y están atados a una fecha concreta del año. Este es el repaso, por temporada.

Los dulces de conventos, el origen de casi todo

Buena parte de la repostería tradicional de Sevilla se elabora todavía en conventos de clausura, donde las recetas se han transmitido sin apenas cambios. Es un patrimonio gastronómico que sobrevive en muy pocos sitios de España con esta continuidad.

Yemas de San Leandro

El dulce conventual sevillano más conocido. Yema de huevo y azúcar, poco más, con una textura densa y un dulzor rotundo. Se elaboran en el convento de San Leandro y se venden en su propio torno, en la plaza de San Ildefonso.

Tocino de cielo

Otra receta a base de yema y almíbar, con la superficie acaramelada. Se dice que nació del aprovechamiento de las yemas que sobraban en las bodegas, donde se usaban las claras para clarificar el vino. Sea cierto o no, la lógica del aprovechamiento encaja perfectamente con la cocina andaluza.

Bollitos y bizcochos de convento

Cada comunidad tiene su especialidad: magdalenas, bizcochos de aceite, cortadillos. La mejor forma de conocerlos sigue siendo acercarse a un torno.

Semana Santa

Torrijas

El dulce de Semana Santa por excelencia. Pan del día anterior empapado en leche —o en vino, según la casa—, rebozado en huevo, frito y terminado con azúcar y canela o con miel.

La discusión leche contra vino es eterna y no tiene solución. La versión con leche es más suave y cremosa; la de vino, más seca y con un punto amargo que a mucha gente le gusta más.

Pestiños

Masa de harina con aceite de oliva aromatizado con anís y cáscara de cítrico, frita y bañada en miel. Se comen tanto en Semana Santa como en Navidad, según la zona.

Navidad

Polvorones y mantecados

Aunque el epicentro está en Estepa, en toda la provincia forman parte del paisaje navideño. La diferencia entre uno y otro es sutil: el mantecado es más compacto, el polvorón se deshace en la boca por su mayor proporción de harina tostada.

Roscos de vino

Masa con vino dulce, horneada y rebozada en azúcar glas. Menos famosos que el polvorón pero, para mucha gente, mejores.

Alfajores

De herencia andalusí: almendra, miel, pan rallado y especias, con un perfil aromático muy distinto al resto de la bandeja navideña.

Todo el año

Pestiños de anís, piononos y bizcochos borrachos

Fuera del calendario festivo, la pastelería sevillana mantiene un repertorio de dulces de mostrador que se encuentran durante todo el año, muchos de ellos con almíbar, canela y cítrico como columna vertebral.

Y la fruta de sartén

Buñuelos, hojuelas y otras masas fritas que aparecen en ferias y romerías. Sencillas, contundentes y muy ligadas a la calle.

Cómo llevar esto a un evento

Aquí viene la parte práctica, porque un dulce tradicional en una mesa de postres puede funcionar muy bien o quedarse en anécdota, según cómo se plantee.

  • Adaptad el formato. Una torrija entera al final de un banquete es demasiado. En bocado, con una crema fría al lado, funciona perfectamente.
  • Jugad con la temperatura. Muchos de estos dulces ganan muchísimo servidos templados, algo que casi nunca se hace.
  • Cuidado con el exceso de dulzor. Son recetas nacidas para conservarse, con mucha azúcar. Rebajarlo o acompañarlo con un contrapunto ácido las moderniza sin traicionarlas.
  • Contad su historia. Un dulce de convento con su procedencia explicada en la carta vale el doble.

La mesa de dulces como cierre

En bodas y celebraciones en Sevilla, una mesa de postres con repostería local es una forma muy directa de dar identidad al menú, y suele funcionar mejor que un postre único cuando hay muchos invitados: cada uno se sirve lo que le apetece y en la cantidad que quiere.

Encaja especialmente bien en formato de cóctel, donde la gente circula, y en celebraciones familiares largas donde el postre se alarga con el café.

Nosotros

En Catering Piegallo trabajamos en Sevilla y provincia, y la repostería tradicional es una de las bazas que más juego da para dar carácter local a un menú. El chef Fran Jiménez se formó en la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla, y esa mezcla entre lo de aquí y lo aprendido fuera es la que acaba en la mesa de postres.

Si estáis organizando una celebración y queréis darle este acento, contádnoslo.

Boda cóctel o banquete: cuál encaja mejor con vuestro día

Es una de las primeras decisiones que hay que tomar al organizar una boda, y condiciona casi todo lo que viene después: el presupuesto, el sitio, los tiempos, incluso la ropa que llevarán vuestros invitados. ¿Banquete sentado de toda la vida, o una boda tipo cóctel donde la gente circula de pie?

No hay una respuesta mejor que otra. Hay una que encaja con vuestra celebración y otra que no. Vamos a ver en qué se diferencian de verdad, más allá de la estética.

Qué es exactamente una boda tipo cóctel

En una boda cóctel no hay mesa asignada ni menú por platos. La comida circula: pases de aperitivos, estaciones de producto, showcooking en directo, bocados que se comen de pie y con una mano. Los invitados se mueven libremente durante toda la celebración.

Se suele confundir con el aperitivo de boda, y no es lo mismo. El aperitivo es ese rato antes de sentarse a comer, que dura entre 45 y 90 minutos. En una boda cóctel, ese formato es la comida entera: se alarga tres o cuatro horas y sustituye por completo al banquete.

A quién le funciona bien

  • Bodas donde importa que la gente se mezcle. Sin mesas asignadas, los grupos se rompen solos. Si tenéis dos familias que no se conocen, esto lo cambia todo.
  • Espacios al aire libre. Jardines, patios, haciendas con varias zonas: el formato aprovecha el espacio en lugar de encajonarlo con mesas.
  • Celebraciones de tarde. Funciona especialmente bien cuando la ceremonia es a última hora y se enlaza directamente con la fiesta.
  • Menús con mucha variedad. Un invitado puede probar quince elaboraciones distintas en vez de tres platos.

Dónde suele fallar

Conviene decirlo claro, porque es el punto que más se subestima: estar de pie tres horas cansa. Si tenéis muchos invitados mayores, gente con movilidad reducida o niños pequeños, un cóctel puro puede hacerse largo. La solución no es descartarlo, sino prever zonas de asiento suficientes para que quien lo necesite pueda sentarse sin quedarse fuera de la fiesta.

El segundo punto es el control del ritmo. En un banquete los tiempos los marca el servicio. En un cóctel, la celebración fluye sola, y eso exige que los pases estén bien calculados para que no haya vacíos ni aglomeraciones.

Qué aporta el banquete tradicional

El banquete sentado sigue siendo el formato mayoritario en Sevilla, y no por inercia. Tiene ventajas concretas.

  • Todo el mundo come lo mismo y a la vez. No hay riesgo de que alguien se quede sin probar algo.
  • Los tiempos son predecibles. Si hay discursos, entrega de detalles o una actuación, encajan de forma natural entre platos.
  • Permite una cocina distinta. Hay elaboraciones que solo tienen sentido en plato, recién emplatadas y a su temperatura exacta.
  • Es más cómodo para todas las edades. Cada invitado tiene su sitio durante toda la comida.

A cambio, sois vosotros quienes decidís quién se sienta con quién, con todo lo que eso implica. Y la conversación de cada invitado queda bastante limitada a las ocho o diez personas de su mesa.

La comparación, punto por punto

  Boda cóctel Banquete sentado
Movimiento de los invitados Alto: se mezclan solos Bajo: cada uno en su mesa
Duración de la comida 3-4 horas continuas 2-3 horas por pases
Variedad de elaboraciones Muy alta Media, con más profundidad por plato
Comodidad para mayores y niños Requiere prever asientos Resuelta de serie
Control de los tiempos Flexible Muy pautado
Espacio necesario Zonas amplias y diáfanas Superficie para mesas y paso de servicio

El formato mixto: lo que más se pide últimamente

En la práctica, muchas bodas no son ni una cosa ni la otra. El formato que más está creciendo combina un cóctel largo y potente al principio —donde está el grueso de la propuesta gastronómica— con una parte sentada más corta después, de un plato principal y postre.

Se queda con lo mejor de los dos: la gente se mueve y se conoce durante la parte más larga, y luego se sienta para el momento más formal, los discursos y la tarta. Si dudáis entre ambos formatos, esta suele ser la respuesta.

Tres preguntas que os van a aclarar la decisión

  1. ¿Cómo es vuestro grupo de invitados? Si más de un tercio pasa de sesenta años, el cóctel puro necesita adaptaciones. Si es una boda joven, funciona sin más.
  2. ¿Cómo es el espacio? Un jardín con varias zonas de sombra pide cóctel. Un salón alargado pide mesas. Merece la pena visitar el sitio pensando ya en el formato.
  3. ¿Qué queréis que recuerden? Si es la comida, el banquete permite lucirla plato a plato. Si es el ambiente, el cóctel gana.

Cómo lo trabajamos nosotros

En Catering Piegallo damos servicio en los tres formatos —cóctel, banquete y mixto— para celebraciones de 50 a 800 invitados en Sevilla y provincia. El menú se diseña a medida en cada caso, porque una elaboración que funciona en plato no siempre funciona en la mano, y al revés.

Si os atrae la parte más visual del cóctel, el Proyecto TIG lleva la cocina en directo al propio evento: el chef Fran Jiménez elabora delante de vuestros invitados. Encaja especialmente bien en el formato de estaciones.

Podéis ver cómo trabajamos las celebraciones en bodas y eventos.

Qué es un catering y qué servicios incluye realmente

Todo el mundo cree saber qué es un catering hasta que tiene que contratar uno. Entonces aparecen las dudas de verdad: ¿el personal va aparte? ¿quién pone la vajilla? ¿hay que alquilar algo más? Vamos a aclararlo.

Qué es un catering

Un catering es un servicio de comida y bebida elaborado para un evento y servido en un lugar que no es un restaurante: una finca, una hacienda, una oficina, una casa particular o cualquier espacio que se contrate para la ocasión.

Esa es la diferencia esencial con un restaurante. El restaurante os recibe en su espacio, con su cocina y su sala montadas. El catering hace el camino inverso: lleva la cocina, el servicio y el montaje hasta donde vosotros estéis.

Qué significa la palabra «catering»

Viene del inglés to cater, que significa abastecer o proveer. En español se ha adoptado tal cual y la Real Academia la recoge ya como «servicio de comidas y bebidas servidas en aviones, trenes, colegios, etc.». En el uso corriente, sin embargo, el término se asocia sobre todo a eventos: bodas, comuniones, celebraciones y actos de empresa.

Qué incluye realmente un servicio de catering

Aquí está el meollo, porque no todos los presupuestos incluyen lo mismo y es la fuente número uno de malentendidos. Un servicio completo suele cubrir:

  • Elaboración de la comida. Diseño del menú, compra del género, producción en cocina y acabado en el evento.
  • Bebida. Conviene preguntar siempre si entra, y cuál: agua y refrescos, vino, barra libre y hasta qué hora.
  • Personal de sala y cocina. Camareros, jefe de sala y equipo de cocina, dimensionados según el número de invitados.
  • Menaje. Vajilla, cristalería, cubertería y mantelería.
  • Montaje y desmontaje. Colocar todo antes y dejar el espacio recogido después.

Lo que normalmente NO entra

Y esto es igual de importante saberlo desde el principio:

  • El alquiler del espacio, que se contrata aparte con la finca o hacienda.
  • La decoración floral y el atrezzo.
  • Música, fotografía y espectáculos.
  • Mobiliario especial, carpas o iluminación, salvo que se pacte.

Cuando comparéis dos presupuestos, comprobad primero que ambos incluyen las mismas partidas. Un precio por invitado más bajo casi siempre significa que hay algo fuera.

Tipos de catering

Según el formato del servicio:

  • Banquete sentado. Menú por platos, con mesa asignada.
  • Cóctel. La comida circula y los invitados están de pie. Podéis ver las diferencias en detalle en nuestro artículo sobre boda cóctel o banquete.
  • Buffet. Los invitados se sirven de una mesa central.
  • Estaciones y showcooking. Puntos de elaboración en directo repartidos por el espacio.

Según la ocasión, se habla de catering de bodas, de comuniones, de empresa o de celebraciones privadas. La diferencia no es solo el menú: cambian los tiempos, el tipo de servicio y el dimensionado del personal.

Cuántos camareros hacen falta

Es la pregunta técnica que más se repite y la que más condiciona que un evento salga bien. No hay una cifra universal, porque depende del formato: un banquete sentado con servicio emplatado necesita bastante más personal que un buffet.

Lo que sí conviene es pedir que el presupuesto especifique cuántas personas de sala y de cocina van a estar. Si un presupuesto no lo dice, preguntadlo. La diferencia entre un servicio ágil y una espera de cuarenta minutos entre platos está casi siempre ahí.

Preguntas que conviene hacer antes de contratar

  1. ¿Qué incluye exactamente el precio por invitado?
  2. ¿Cuántos camareros y cocineros van al evento?
  3. ¿Hay prueba de menú? ¿Tiene coste?
  4. ¿Cómo se gestionan alergias, intolerancias y menús especiales?
  5. ¿Cuál es el mínimo de comensales?
  6. ¿Qué pasa si el número final de invitados varía?
  7. ¿Trabajáis habitualmente en el espacio que hemos elegido?

Esa última pregunta importa más de lo que parece. Un catering que ya conoce la finca sabe dónde está la acometida eléctrica, por dónde entra el género y cuánto se tarda en montar. Eso se nota el día del evento.

Nuestro servicio

En Catering Piegallo trabajamos bodas, comuniones, celebraciones privadas y eventos de empresa en Sevilla y provincia, para grupos de 50 a 800 invitados, con menús diseñados a medida en cada caso.

Si estáis en fase de comparar presupuestos y queréis uno que detalle todas las partidas, contadnos vuestro evento.

Showcooking: qué es y cómo transforma un evento

Hay un momento concreto en un evento en el que los invitados dejan de mirar el móvil. Suele coincidir con el instante en que alguien empieza a cocinar delante de ellos. Eso, y no otra cosa, es lo que aporta un showcooking.

Qué es un showcooking

Un showcooking es una elaboración culinaria en directo, delante de los comensales, que forma parte del propio evento. El cocinero trabaja en una estación montada en la sala o en el jardín, termina los platos al momento y los sirve recién hechos.

La traducción literal sería «cocina en espectáculo», pero el término se ha asentado tal cual en español. No es una demostración ni una clase: los invitados no cocinan, comen. La diferencia con un buffet convencional es que aquí el plato se termina en el momento, no se mantiene en caliente esperando.

Qué no es un showcooking

  • No es un taller de cocina. En un taller participan los asistentes; en un showcooking, observan y degustan.
  • No es un buffet. En el buffet la comida está hecha de antemano. Aquí se elabora al momento.
  • No es solo espectáculo. Si el plato no está bueno, el montaje no salva nada.

Por qué funciona tan bien en un evento

Hay tres razones prácticas, más allá de lo vistoso.

El producto llega en su punto. Es el argumento de peso. Un arroz, un pescado a la plancha o un salteado pierden muchísimo si se elaboran con antelación y se mantienen a temperatura. Terminarlos delante del comensal resuelve ese problema de raíz.

Genera movimiento y conversación. Una estación de showcooking se convierte en un punto de reunión. La gente se acerca, espera, comenta. En bodas donde se juntan dos familias que no se conocen, ese efecto vale mucho.

Permite ver el producto. Cuando el género está a la vista y se manipula delante de todos, la calidad se demuestra sola. No hace falta contarla.

Formatos que mejor funcionan

No todas las elaboraciones se prestan al directo. Estas son las que mejor resultado dan:

  • Estación de arroces. El clásico que nunca falla. Se termina delante y se sirve al punto.
  • Pescado y marisco a la plancha. El género se ve, se cocina y se emplata en un minuto.
  • Cortes de jamón y quesos. Un cortador trabajando es un espectáculo en sí mismo.
  • Salteados y woks. Rápidos, aromáticos y muy visuales.
  • Estación de postres. Terminar un postre al momento, con su punto de temperatura, cambia por completo el resultado.

Qué necesita un showcooking para salir bien

Es la parte que casi nunca se cuenta y la que decide si funciona o se convierte en un cuello de botella.

  1. Espacio y acometidas. La estación necesita sitio para el cocinero, para el género y para que los invitados se acerquen sin agolparse. Y necesita electricidad o gas según la elaboración.
  2. Cálculo de ritmo. Una sola estación para 200 invitados genera cola. La proporción entre puntos de servicio y comensales hay que calcularla antes, no improvisarla.
  3. Elaboraciones compatibles. Hay platos que no aguantan el directo. Elegir mal aquí arruina la idea.
  4. Extracción de humos. En interior es determinante. En exterior, hay que pensar de dónde viene el viento.

Showcooking en una boda: cuándo encaja

Encaja especialmente bien en el cóctel, donde los invitados están de pie y en movimiento. También funciona como transición entre la ceremonia y el banquete, para dar contenido a ese rato muerto que suele haber.

En cambio, en un banquete sentado clásico tiene menos sentido: si todo el mundo está en su mesa, la estación no se aprovecha. Ahí es mejor concentrarlo en el aperitivo previo.

El Proyecto TIG de Catering Piegallo

En Catering Piegallo llevamos esta idea un paso más allá con el Proyecto TIG, el Taller de Inspiración Gastronómica: el chef Fran Jiménez elabora en directo en vuestro propio evento, con un menú diseñado específicamente para ese formato.

Fran se formó en la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla y ha trabajado dentro y fuera de nuestras fronteras, en países como Lituania y China. Esa mezcla de técnica y viaje es la que acaba en la estación.

Damos servicio en Sevilla y provincia para celebraciones de 50 a 800 invitados. Si queréis valorar si el showcooking encaja en vuestro evento, escribidnos y lo vemos.